Mostrando entradas con la etiqueta klaukol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta klaukol. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de junio de 2009

Quien suscribe, la gataflora

Nos encontramos con el sol de chico con el que salimos hasta hace poco. Más que nada para hablar de mis tiempos, de lo que nos pasó a ambos en este mes que no nos vimos y puntualmente entender porque no funcionó lo que empezamos (cabe aclarar que detallaré sólo mis defectos, que ya son muchos y suficientes).

Sumido en sus problemas familiares, no quiso sumar uno más a la hora de acercarse a mi, ya que destaca 3 puntos fundamentales en el transcurso de nuestros encuentros:

1) "Vos ebrio sos más cariñoso".

2) "A mi no me vas a pagar un taxi para volverme a mi casa, porque yo me mantengo desde los 13 años y no necesito que ningún tipo me pague nada".

3)Un día hablando por teléfono le consulté que le pasaba y le decía que una pareja se basa justamente, en contarse que nos pasa a cada uno (él, pobre santo, pasa a detallarme lo que lo tenía preocupado), a los 15 minutos, me pregunta él a mi que me pasaba y muy firme le respondí: "no quiero hablar de lo que me pasa".

Me reí a carcajadas y asumiendo lo enroscada que me vuelvo, le aclaré (algo que él ya lo había percatado) que cuando salgo con alguien, no entiendo porque me cambia el humor.

Por suerte nos queda una amistad; la vida, para conocernos más y saber que nos queremos mucho.

viernes, 29 de mayo de 2009

Mejor?


Llamé al chico con el que salía hasta hace poco por su cumple. Lo nuestro fue corto, agradable, cordial. Tal vez el hombre que toda mujer quiere encontrar: llamada diaria, mensaje de texto deseando un buen día, te paga el taxi para que vuelvas a tu casa segura, TODO. Pero no para mi.

Descubrí que los hombres con los que salgo me ponen de mal humor, no hay razón. Pero me pasa. Al punto que este estado, fue el desencadenante para "tomarnos un tiempo". Y fue tanto el tiempo, que hoy hablamos como si nada, como viejos amigos de toda la vida, invitándome al festejo de su natalicio. De todo lo vivido nos queda eso seguramente: una amistad.

Por otro lado, parece que arrastrarme a los amores platónicos es lo mío, a ese amor ideal que no existe y que nunca lo humanizo. El hombre de turno queda inmortalizado y yo en la devoción. Ya no más.

¿Qué mierda pasa conmigo? Siento que este pobre santo, el cuál se merece la panacéa entera, despertó todo el gataflorismo jamás visto en mi.

El traje de MUJER - HOMBRE me calza perfecto y todo lo puedo, pero el histeriquismo salta a la vista enseguida cuando a mitad de la charla, él me pregunta muy afligido: vos, mejor?

(Quise desaparecer y menos mal que estaba a oscuras y por las dudas también me tapé con la sábana la cara)